Hace meses que empecé mi camino por el EVS y ahora llevo ya tres semanas en Bangor (Co. Down, Irlanda del Norte) el lugar que será mi casa por un año.
Como brevísima introducción diré que el EVS es, en español, SVE, las siglas de Servicio de Voluntariado Europeo. Si buscáis en Internet y/o preguntáis en la oficina de información juvenil más cercana que tengáis os informarán de todo lo que engloba este programa.
Estas tres semanas, debido a que todo es nuevo (prácticamente hasta el idioma!) me han pasado un montón de cosas, buenas y malas. Y aunque venía con la lección bien aprendida de que los principios siempre son duros, no quita que pasar por ellos no cueste un poco. Pero ante todo positividad y mirando hacia delante con optimismo.
Aunque hablar de Irlanda del Norte trae inconscientemente a nuestra mente los conflictos políticos-religiosos que todavía hoy persisten (aunque de manera muchísimo menos violenta) hoy prefiero centrar mi atención en la amabilidad y paciencia de la gente de aquí.
Prácticamente la totalidad de las personas con las que me he topado hasta ahora se han portado increíblemente bien conmigo, ayudándome en todo lo que podían e intentando facilitarme la adaptación al nuevo sitio. Ya había oído que la gente aquí era muy buena gente, pero la realidad supera lo que hasta ahora pensaba.
En fin, con los buenos momentos y con los malos no dejo de disfrutar e intentar disfrutar de la experiencia que me ha brindado la vida y vivir todo lo que me pase con todos los sentidos. Y no quiero despedirme sin recalcar que nadie que venga a Irlanda del Norte se sentirá desplazado porque te hacen sentir, sino como en tu casa, como en la casa de un amigo.
lunes, 9 de febrero de 2009
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